Diferencias entre un híbrido y un coche eléctrico| BMW España | 21.12.2018

DIFERENCIAS ENTRE UN HÍBRIDO Y UN COCHE ELÉCTRICO| BMW ESPAÑA

Son los dos tipos de vehículos que abanderan la movilidad sostenible. Los únicos capaces de lucir el distintivo azul que los distingue como “cero emisiones”. Los coches de un futuro que se ha convertido en presente.

Dos maneras diferentes de afrontar un escenario de restricciones a los vehículos diésel y gasolina en las grandes ciudades. Eso sí, cada una con sus peculiaridades.

Por este motivo hay que tener muy claras cuáles son las diferencias entre un híbrido enchufable y un coche eléctrico. De esta forma podremos saber qué tipo de vehículo se adapta mejor a nuestras necesidades, pero también a nuestras expectativas. En función del uso que le vayamos a dar supondrá un mayor ahorro decantarse por un coche u otro. Es momento de hacer números y poner en una balanza los pros y contras de cada modelo.

BMW sabe perfectamente explorar al máximo las posibilidades, tanto de los eléctricos como de los híbridos enchufables, y cuenta con una amplia gama en este tipo de coches que se muestran totalmente respetuosos con el medio que nos rodea.

 

Un motor 100% eléctrico frente a otro mixto

 

Una de las principales diferencias que hay entre los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables es que los primeros sólo cuentan con un motor impulsado por energía eléctrica. Esto quiere decir que en ningún momento emiten emisiones contaminantes al medio ambiente. Poseen unas baterías que se cargan en una toma de corriente. Además de su carácter sostenible y el ahorro que supone la energía eléctrica frente a los de combustión, una de sus principales ventajas es su reducido mantenimiento.

Por su parte, los vehículos híbridos enchufables funcionan con dos motores de propulsión, uno de combustión y otro eléctrico. El primero se alimenta de gasolina y se compagina con el motor eléctrico para reducir los consumos totales de gasolina durante el trayecto. En desplazamientos cortos como los que se producen en ciudad, estos coches no tienen que recurrir al motor de combustión por lo que no emiten gases contaminantes.

 

Autonomía limitada frente a autonomía ilimitada

 

Una de las claves a la hora de decantarse por un coche eléctrico o un híbrido enchufable es tener claro el uso que le vamos a dar. Es decir, si nuestro objetivo es realizar desplazamientos cortos en ciudades, que además tienen restricciones de tráfico a los coches contaminantes, no cabe duda de que la mejor opción es el coche eléctrico. Su principal hándicap sigue siendo la autonomía, aunque en estos momentos existen modelos que permiten mucha mayor libertad de desplazamientos entre cargas. Un buen ejemplo es el BMW i3, el coche eléctrico de BMW, que posee una autonomía de hasta 310 kilómetros.

 

Pero si además de contar con un vehículo sostenible en ciudad queremos que al mismo tiempo sirva para realizar viajes más largos, la opción más adecuada es el híbrido enchufable. Su ventaja es que en ciudad no será necesario recurrir al motor de combustión, por lo que el coche se impulsará únicamente por su motor eléctrico. Esto reducirá costes y le permitirá también lucir la etiqueta “cero emisiones” (siempre que su autonomía mínima como eléctrico sea de 40 kilómetros). Su desventaja con respecto al vehículo eléctrico es que su autonomía con este tipo de energía es sensiblemente menor.

 

Mantenimiento de los coches eléctricos e híbridos enchufables

 

La mecánica de un coche eléctrico es simple. Al final no es más que un motor que transforma la energía eléctrica en mecánica y que se surte de unas baterías de iones de litio que se recargan en la corriente. Esa sencillez se traduce en unos reducidos costes de mantenimiento con respecto a los vehículos con motores de combustión. El desgaste es mucho menor y, al mismo tiempo, nos olvidamos de “clásicos” como el cambio de aceite, los filtros del aire, el carburante o la correa de distribución. Gastos añadidos que, con los vehículos diésel y gasolina, hay que afrontar cada cierto tiempo y que con los coches eléctricos se esfuman casi por arte de magia.

 

Por su parte, los coches híbridos enchufables, al contar con un motor de combustión, obligan a un mantenimiento más ambicioso que el que supone un eléctrico. En este caso no nos olvidamos de los mencionados cambios de aceite y de filtros.

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