Los faros de xenón ofrecen muchas ventajas sobre los halógenos: basados en los gases nobles, proporcionan una luz mucho más brillante con menor consumo de energía y duran más que los convencionales.
Los faros de xenón poseen una fuente de luz de descarga de alta intensidad para las luces largas o cortas y ofrecen una serie de ventajas frente a los halógenos convencionales. La luz es producida por un arco eléctrico que se forma entre dos electrodos de tungsteno. El faro, muy pequeño, consta de una bombilla de cristal de cuarzo rellena de gas de xenón a alta presión, además de sales metálicas y de mercurio: en total, menos de 1 mg.
Este gas noble ionizado emplea menos energía y dura mucho más que los faros convencionales. Para evitar deslumbrar con esta intensa luz a los conductores de los vehículos que circulan de frente o por delante, los faros de xenón de BMW incorporan una lente de proyección que dirige el haz luminoso a la carretera. Además, el ajuste automático de la altura alinea los faros para adaptarlos a la carga que lleva el vehículo. Los faros de xenón proporcionan una iluminación intensa y brillante de la carretera, mejorando en gran medida la visibilidad con malas condiciones meteorológicas o en la oscuridad, lo que aumenta significativamente su seguridad.
Además de los faros de xenón normales, BMW ofrece ahora faros de xenón para las luces cortas y largas, también conocidos como faros Bixenón. Las luces largas utilizan la misma fuente luminosa que las luces cortas de xenón: en cuanto el conductor pone las luces largas, tocando la palanca de la columna de dirección, el sistema Bixenón pliega una pantalla situada en la trayectoria del haz del faro Xenón con tecnología elipsoidal.