Dynamic Performance Control.
El Dynamic Performance Control reparte la fuerza entre las ruedas traseras derecha e izquierda para estabilizar el vehículo en milésimas de segundo y mejorar así la tracción y la aceleración lateral.
Así la maniobrabilidad es más fácil y precisa tanto en condiciones de conducción normales como adversas.
La mejor forma de describir el Dynamic Performance Control es con términos de piragüismo: si quiere que la piragua gire a la derecha, puede frenar con el remo derecho. Así es cómo funcionan los programas electrónicos de estabilidad habituales. También puede emplear el remo izquierdo con fuerza para tener más control al avanzar y girar a la derecha. Este es el principio tras el Dynamic Performance Control.
Conecta el diferencial trasero de serie con un grupo de engranajes planetarios mecánicos y un embrague multidisco controlado electrónicamente para cada rueda trasera. Su sistema mecatrónico combina informática, electrónica y mecánica para procesar datos complejos, como la guiñada, velocidad de las ruedas, ángulo de dirección y par motor, para reaccionar inmediatamente: cuando es preciso, el sistema asegura que la distribución de la tracción a las ruedas trasera pueda variarse libremente y aumentarse en cada lado según las necesidades. Esta distribución puede verse también el ordenador de a bordo.
El Dynamic Performance Control aumenta la estabilidad direccional al salir acelerando de las curvas y ofrece al conductor apoyo adicional cuando se enfrenta a condiciones de conducción difíciles. Antes de que pueda producirse el subviraje o sobreviraje, se utiliza la fuerza lateral para mantener el vehículo en su trayectoria. La dirección de precisión aumenta considerablemente la comodidad y la seguridad de conducción.
El Dynamic Performance Control también es eficaz si el vehículo se mueve por inercia, cuando el conductor retira el pie del acelerador, o se pisa el pedal del embrague. Cuando las ruedas traseras se mueven sobre distintos tipos de superficies, el Dynamic Performance Control mejora la tracción al suministrar más fuerza a la rueda con más agarre. Puede crearse activamente una diferencia de par de hasta 1.800 Nm entre las ruedas traseras izquierda y derecha. Así se aumenta la estabilidad de marcha y se permite una aceleración mucho mayor.
Como una progresión lógica de la tecnología de tracción a las cuatro ruedas xDrive, el Dynamic Performance Control es adecuado para todos los conceptos de conducción y motores. Mientras el sistema xDrive controla de forma variable el reparto de tracción entre los ejes delantero y trasero, el Dynamic Performance Control distribuye con inteligencia la fuerza entre las dos ruedas traseras. El resultado es una maniobrabilidad precisa con independencia de las condiciones de conducción.