Luces autoadaptables.

Las luces autoadaptables garantizan la mejor visión posible de la carretera, incluso por la noche. Al entrar en una curva, el haz del faro gira para seguir la dirección de la carretera. Siempre sabrá lo que hay delante.

Los faros fijos convencionales sólo proyectan la luz delante y de frente. En las curvas esto significa que el haz de luz puede proyectarse sobre el tráfico en dirección contraria y cegar a los conductores mientras deja la carretera delante oscura.
Por el contrario, las luces autoadaptables son giratorias y proyectan la luz siempre en la dirección del vehículo. La carretera está así mejor iluminada y se ven antes los obstáculos. Esto supone importantes ventajas de seguridad al tomar las curvas por la noche o cuando la visibilidad es insuficiente.
En el centro de la tecnología de faros autoadaptables se encuentra el sistema de control dinámico de faros. Los sensores miden la velocidad, el ángulo de giro y la guiñada (grado de rotación en torno al eje vertical). En función de esta información, los pequeños motores eléctricos giran los faros de manera que el haz se proyecta sobre la carretera y le guía en la curva.
Este sistema de faros inteligente se activa cuando el vehículo se mueve hacia adelante. Cuando el vehículo da marcha atrás o si se gira el volante cuando el vehículo no se mueve (como cuando se deja espacio de aparcamiento paralelo), los faros no giran para evitar cegar a los conductores del tráfico en dirección contraria.
Las luces de giro son una función adicional de las luces autoadaptables. Proporcionan luz adicional al aparcar o al girar bruscamente a baja velocidad.
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