BMW CleanEnergy.

El hidrógeno se irá imponiendo poco a poco como el combustible principal de la industria automovilística en sustitución del petróleo para lograr reducir las emisiones de CO2. Placer de conducir en estado puro, pero sin emisiones: éste es el concepto en el que se inspira BMW CleanEnergy. El Grupo BMW ha desarrollado unos motores de hidrógeno poseedores de las características típicas de BMW: dinamismo, eficacia y una suave entrega de potencia, y todo ello sin emisiones perjudiciales.

El hidrógeno, que se puede obtener a partir de agua mediante fuentes de energía renovables como la solar o la eólica, reduce nuestra dependencia de los combustibles fósiles y, en el proceso de combustión, libera energía y agua, es decir, no produce emisiones de CO2, que son las principales causantes del efecto invernadero. El resultado es un “ciclo de hidrógeno”: el agua se transforma en hidrógeno y vuelve a convertirse en agua sin liberar emisiones perjudiciales y con unas posibilidades ilimitadas de suministro.
En la industria automovilística, el hidrógeno tiene dos aplicaciones como combustible: se puede utilizar en pilas de combustible, que producen electricidad para alimentar a los dispositivos eléctricos, o en motores de combustión, el último desarrollo de BMW.
Una importante ventaja de su aplicación en motores de combustión es lo que se conoce como bivalencia, es decir, que estos motores pueden utilizar tanto hidrógeno como gasolina para alimentarse, lo que permite hacer un uso eficaz de la infraestructura existente y, a su vez, facilita el paso de los combustibles fósiles a las energías renovables.
Los motores BMW CleanEnergy son bivalentes, por lo que los conductores pueden utilizar gasolina, por ejemplo, cuando no haya ninguna estación de servicio de hidrógeno próxima. Así pues, estos vehículos disponen de un depósito de hidrógeno y de otro de gasolina. Cuando uno de ellos se agota, el motor bivalente cambia automáticamente al otro.