Tanto si conduce por la ciudad como si sale deprisa de una curva: la Gestión Adaptable de la Transmisión (ATM) detecta su estilo personal de conducir, selecciona automáticamente la marcha adecuada para cada momento y ahorra cambios innecesarios.
La ATM integra la entrada de datos del pedal del acelerador y el sistema de gestión del motor. Mediante el análisis del momento y la forma en los que el conductor aplica el acelerador, la ATM aprende de forma autónoma el estilo del conductor, y registra, por ejemplo, si el freno del motor se usa a menudo o si se reduce de marcha cuando se sale de las curvas acelerando. Este modelo se supervisa continuamente, de forma que la ATM se adapta siempre al estilo de cada conductor.
Además del estilo individual del conductor, la ATM analiza las condiciones de conducción existentes: cuando se conduce en invierno o en áreas montañosas, la ATM cambia de marcha de forma diferente a si las condiciones fueran normales. Se detectan el tráfico con paradas intermitentes y las carreteras sinuosas. El resultado es menos cambios de marchas más precisos, que le permitirán centrarse totalmente en el rendimiento dinámico de su BMW.